RESEÑA: Marianela de Benito Pérez Galdós, 1878

ficha10

md2969813753

Autor: Benito Pérez Galdós
Editorial: Editores Mexicanos Unidos
Páginas: 218
Género: Clásico
ISBN: 978-607-14-1556-1
Encuadernación: Tapa blanda
Saga:  No tiene
Precio:
sinopsis5Nela es un ser de bondadoso corazón, criada sin cariño, huérfana; tan mal alimentada que aparenta ser más pequeña y con un aspecto de chico que difícilmente se asemeja a las mujeres rellenas de la época, nariz picuda, rostro delgado. Dicen que no sirve para nada y ella lo acepta con humildad, no obstante, su carácter optimista le hace ser una persona muy especial. Nela no puede trabajar porque se cansa enseguida así que desde hace un año y medio hace de lazarillo de un joven guapo y rico llamado Pablo Penáguilas cuya ceguera le acompaña desde el nacimiento.

yOTELO4

No a todo mundo le gusta leer un clásico, por diferentes razones: uso de vocabulario que, en la actualidad, ya no se usa, una narrativa distinta, una perspectiva diferente de la vida en general. Pero los clásicos tienen su encanto, con ellos puedes ver cómo la gente pensaba en determinada época, a veces incluso, están mejor narradas que muchas novelas de hoy en día, otras, no tienen una explicación lógica.

Esta historia proviene de la mano y la imaginación de Benito Pérez Galdós.

Una historia que hace una crítica social a la sociedad de aquel entonces. En apariencia, la novela es sencilla: Marianela, una chica pobre, fea, débil de salud y huérfana cuida a Pablo, un joven rico, apuesto y ciego. La vida de ambos es sencilla pues viven en un pueblo, lejos de las grandes ciudades, así que su imaginación es muy grande, al igual que su ignorancia en ambos. No obstante, un día llega al pueblo un doctor, especialista en los ojos, con el único objetivo de tratar a Pablo para que este, deje de ser ciego. Y es ahí donde todo cambia, pues Pablo podrá ver a la verdadera Nela, físicamente hablando, y no a la Nela que se imagina. Obvio, esto no es algo que desee la muchacha pues teme que el joven la abandone.

Su narración es peculiar, pues el narrador es un personaje omnisciente, es decir, es el personaje que lo sabe todo, lo que va a pasar, lo que piensan los personajes y juzga la situación que se desarrolla. Por ejemplo, si hay un personaje que ladrón y roba en una casa rica, el narrador omnisciente sea encarga de juzgar la acción del personaje, calificándolo como malo, codicioso o como guste. Incluso predice las desgracias antes de que estas se manifiesten en la obra. Esto puede ser un poco molesto o aburrido de leer, pero es algo común en las historias clásicas.

Y es precisamente este narrador omnisciente quién hace la crítica social en la novela: el trato de los ricos con los pobres; la crueldad que pueden mostrar las personas juzgando la belleza exterior sobre la belleza la interior; cuestiones religiosas, pero en este sentido, los muestran como un ejemplo a seguir para ser alguien humilde, cuando hoy en día tal vez sea lo contrario.

Otra cosa que noté, es que el padre de Pablo y el doctor que opera a Pablo, son personajes sabios, humildes y cultos, son personas de estudio; sentí que el autor quiere darnos a entender que el estudio nos hace mejores personas que las que no, por ejemplo: Pablo, aunque es bueno, es ignorante y eso puede ser malo. Al menos así lo percibí yo.

En lo personal, simpatice con el personaje de Marianela. El miedo que tenía si Pablo recuperaba la vista y la odiaba sólo por ser fea y no bonita, pero al mismo tiempo tampoco quería que el joven no pudiese ver por primera vez. Florentina y Pablo son personajes que deteste. Pablo antes daba importancia a la personalidad, lo que hay en el interior, pero después da importancia al exterior, dejándose engañar. Florentina, si bien no es alguien que juzgue por el exterior, no se entera de nada de nada, vive en su propio mundo.

Es una novela que provoca al lector, le provoca sensaciones, la mayoría no muy buenas, sobre todo las últimas líneas de la novela

Me gusto, a veces me aburría por la forma en que está narrado, pero no es algo que me impidió terminar de leer el libro. No es largo por lo que, si te gusta leer literatura clásica, es un libro que puedes disfrutar. Pero si estas iniciando con a leer clásicos, tal vez debas intentar con otro más ligero hasta que te acostumbre al narrador omnisciente.

EXTRACTOS51.

—¿Qué edad tienes tú? —pregunto Golfín sacudiendo los dedos para arrojar el fósforo, que empezaba a quemarle.

—Dicen que tengo dieciséis años —replicó la Nela examinando a su vez al doctor.

—¡Dieciséis años! Atrasadilla estás, hija. Tu cuerpo es de doce a lo sumo.

—¡Madre de Dios! Si dicen que yo soy como un fenómeno —manifestó ella en tono de lástima de sí misma.

—¡Un fenómeno! —repitió Golfín poniendo su mano sobre los cabellos de la chica—. Podrá ser. Vamos, guíame (p.31-32)

2.

Se ha declamado mucho contra el positivismo de las ciudades, plaga que entre las galas y el esplendor de la cultura corroe los cimientos morales de la sociedad; pero hay una plaga más terrible, y es el positivismo de las aldeas, que petrifica millones de seres, matando en ellos toda ambición noble y encerrándoles en el círculo de una existencia, mecánica, brutal y tenebrosa. Hay en nuestras sociedades enemigos muy espantosos, a saber: la especulación, el agio, la metalización del hombre culto, el negocio; pero sobre éstos se descuella un monstruo que a la callada destroza más que ninguno: es la codicia del aldeano. Para el aldeano codicioso no hay ley moral, ni religión, ni nociones claras del bien; todo eso se revuelve en su alma con supersticiones y cálculos groseros, formando un todo inexplicable. Bajo el hipócrita candor se esconde una aritmética parda que supera en agudeza y perspicacia a cuanto idearon los matemáticos más expertos. Un aldeano que toma gusto a los ochavos y sueña con trocarlos en plata para convertir después la plata en oro. Es la bestia más innoble que puede imaginarse; porque tiene todas las malicias y sutilezas del hombre y una sequedad de sentimientos que espanta. Su alma se va condensando hasta no ser más que un graduador de cantidades. La ignorancia, la rusticidad, la miseria en el vivir completan esta abominable pieza, quitándole todos los medios de disimular su descarnado interior. Contando por los dedos, es capaz de reducir a números todo el orden moral, y la conciencia y el alma toda. (p.47-48)

3.

Jamás se le dio a entender a la Nela que había nacido de criatura humana, como los demás habitantes de la casa. Nunca fue castigada; pero ella entendió que este privilegio se fundaba en la desdeñosa lástima que inspiraba su menguada constitución física, y de ningún modo en el aprecio de supersónico.

Nunca se le dio a entender que tenía un alma pronta a dar ricos frutos si se cultivaba con esmero, ni que llevaba en sí, con los demás mortales, ese destello del eterno saber que se nombra inteligencia humana, y que de aquel destello podían salir infinitas luces y lumbre bienhechora. Nunca se le dio a entender que en su pequeñez fenomenal llevaba en sí el germen de todos los sentimientos nobles y delicados, y que aquellos menudos brotes podían ser flores hermosísimas y lozanas, sin más cultivo que una simple mirada de vez en cuando. Nunca se le dio a entender que tenía derecho, por el mismo rigor de la Naturaleza al criarla, a ciertas atenciones de que pueden estar exentos los robustos, los sanos, los que tienen casa propia, pero que corresponden por jurisprudencia cristiana al inválido, al pobre, al huérfano y al desheredado. (p.51)

SOBREEL

perez_galdos_benitoBenito Pérez Galdós nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1843, murió el 4 de enero de 1920 en Mardid. Fue un escritor español, considerado como un representante de la novela realista, fue un prolífico escritor de la novela y el teatro. Perteneció a la Real Academia Española desde 1897 y fue nominado al Premio Novel en 1912. Hijo de Sebastián Pérez, un coronel del ejército, y de Dolores Galdós.

Fue su padre quién lo hizo un aficionado de los relatos históricos, ya que le contaba anécdotas que vivió su padre durante la Guerra de Independencia. Su primera novela fue La Fontana de Oro en 1870. Conforme van pasando los años, Benito tuvo una madurez literaria y se vio reflejada en sus obras.

En cuanto a su vida amorosa, nunca se casó. Muy poco se conoce de sus relaciones sentimentales que tuvo, se sabe que tuvo una hija natural, María Galdós Coiban. En su juventud no mostró un interés por la política, no obstante, esto cambio en su vida como adulto.

CALIFICACION3

3 estrellas y media3.5/5

 

noolvides

Anuncios