Reseña de Los apuñaladores (Leonardo Sciascia, 2010)

Presentación

Resultado de imagen para los apuñaladores gifEste libro de autor italiano (es creo el primero que leo de este país) tiene mucho que decir si lo que ambicionamos es una indagación por el género detectivesco/policíaco. Si lo que buscas es una novela emocionante que te mantenga al pendiente y a la par de lo que se escribió te decepcionará pues las explicaciones y narraciones suelen convencer de que sobre todo la novela pertenece a un ámbito más académico. 13 puñaladas se dieron en la ciudad de palermo a personas con ubicaciones equidistantes y no se sabe a qué responde tal patrón. Una novela compleja, de misterio y oscura que tiene luz gracias al mensaje de Nina Ruffini (pp. 123-125). Acompaña a Leonardo Sciascia en el desenlace de una novela que te podría sumergir en su misterio dependiendo de cuánto estés dispuesto a involucrarte.

Reseña

La novela va sobre trece personas a las que apuñalaron a la misma hora y en puntos distantes de la ciudad de Palermo y tal parece que el patrón es el mismo. Órdenes de Catelli, del partido político en turno, de derecho. Algo que se puede destacar, y que es de conocimiento popular, es sobre las mafias italianas y su alta peligrosidad con respecto a personas que hacen/no hacen lo que se les pide. La policía no se queda convencida de que es un accidente y deciden hacer hablar de Angel D’Angelo quién parece más convencido y dispuesto a hacerlo. Los hechos poco a poco cobran sentido más cuando los investigadores se aproximan al origen de los hechos y su porqué todo resulta en algo confuso/difuso. Las órdenes que parece se dieron estaban más sistematizadas de lo que se creía y las pruebas se van eliminando una a una dejando al cadáver sólo, despiadadamente sólo, el cadáver del crimen.

Resultado de imagen para los apuñaladores gifMuchos son los nombres que comienzan a aparecer para ubicar a un culpable pero sigue sucediendo lo mismo. Las pruebas no coinciden con los hechos. Personas que se desaparecieron y que provenían de una misma ciudad donde por demás la identificación es localizable. Llega un momento en que Angel comienza a hablar sobre los precios que les pagaban y cómo lo manejaban y se puede asombrar uno de cómo lo tenían todo escrupulosamente controlado y comprado. Cuando el mismo gobierno está del lado del delincuente no queda más que culpar al más vulnerable, porque, al final de cuentas alguien tiene que pagar. Sciascia hace mucha referencia a la justicia y cómo es tan frágil y, como los humanos al final de cuentas debemos responder frente a nuestros actos aunque la justicia humana intente repararlo. Se paga en dos lugares por así decirlo.

Sciascia además debe tener alguna formación en derecho -o algo parecido- ya que manifiesta su inconformidad con esta novela. Él mismo en la conformación de esta novela se acercó a diferentes personas y personajes con el fin de brindar al lector la mayor información posible -y veraz- que le permitan construir este rompecabezas. Si eres de misterios que no quieres que nadie te de muchas pistas y que sólo te señalen al camino, además si eres obsesivo con desentrañar algo en lo que te pareció interesante, es tu oportunidad, a ver hasta dónde eres capaz de llegar. Con suerte y hasta descubres algo sustancial para el caso que no tiene mucho tiempo de conocerse. Particularmente a mí no me gustó mucho el libro. Me gusta más la lectura que te dispone de todo, como Harry Potter, no las que te hacen quebrarte la cabeza para que te imagines todo. Es mi apreciación, mi caso, lo que yo puedo leer. Por eso mi calificación es de 2 de 10 estrellas. 

Frases

  1.  … y con un sueldo de cinco mil liras al año: un sueldo altísimo, incluso exorbitante, si nos lo imaginamos dividido en mil monedas de cinco liras, de esas monedas que entonces todavía se llamaban de doce, pues equivalían a las de doce tarines, que durante mucho tiempo llevaron grabada la cara nariguda de y morruda de Fernando, y en las cuales la de Francisco, más delicada, había aparecido fugazmente, durante su primer año de reinado, que para su dinastía fue el último.* (p. 12)
  2. … el fiscal Giacosa regresaba a Palermo el 16 de septiembre de 1862, a bordo del Elba, un vapor al mando del señor Michele Schiavo. Y apenas quince días después -el 1 de octubre- se enfrentaba a una serie de hecho criminales terribles y novedosos que lo tendrían ocupado más de un año y decidirían su carrera, su vida. (p. 14)
  3. “Qu’nfamia mi stannu facennu” (¡Qué afrenta me están haciendo!) (p. 21)
  4. Castelli les contestó que eso no les importaba, que era cosa de “grandes cabezas”, refiriéndose a gente inteligente, cultivada y poderosa. “Asuntos borbónicos”, añadió para ellos, que no eran “grandes cabezas” pero sí sentían cierta nostalgia de los Borbones. (p. 27)
  5. Patti y otras personas tan inocentes como él, personas a las que el canónigo, en unos versos de dialecto que Raffaele cita, proclama víctimas de Mattania, de Bolis y de esos dos jueces que «su dui minchiuna o puru dui caghiostri» («o son un par de ilusos o un par de pájaros» (p. 80)
  6. pero a veces esa gente se entrega a la verdad y sufre por ella lo que nunca habría tenido que sufrir con la mentira. (p. 81)
  7. En italiano la palabra española soledad resulta sumamente sonora y evoca imágenes que poco o nada tienen que ver con el dolor (soledad pero también luz de sol; mujeres de ojos y pelos negros así llamadas; «la música callada, la soledad sonora» de Antonio Machado); pero a «Nuestra Señora de la Soledad», a la «Virgen de la Soledad», a «María de la Soledad», nosotros la llamamos I’Addolorata, la Virgen de «los Dolores», y la representamos, como en España, con un puñal clavado en el pecho y a veces con siete dispuestos en semicírculo , una metáfora expresiva de la crucifixión de su hijo, de los pecados y vicios humanos que la hieren. Y en las figuras de yeso o de cartón piedra, ese puñal -hoja plateada, mango dorado- suele ser de verdad, y en ocasiones, si es largo, cuando llevan el paso se lo ve vibrar. (p. 84)
  8. Y eso no dependía de lo que se opinara o se creyera, sino de hechos de orden físico, pues se comprobó la existencia de una serie de trazos finísimos, hechos con tinta de otro color, que luego habían sido repasados para obtener las letras que se leían. p. (103)
  9. ¡Los motivos! ¡Y quién conoce al ser humano! ¡A cuánta gente no vemos hacer cosas inexplicables! (p. 105)
  10. Le aseguro que estoy rendido, abrumado, que no puedo más. Este caso me ha causado tanto cansancio físico y tantas preocupaciones morales que si no fuera porque tengo una salud de hierro, hace tiempo que estaría retirado… Pero ya no lo aguanto. (p. 112)

* Se refiere a Fernando de Borbón, que fue rey de las Dos Sicilias de 1830 a 1859 ininterrumpidamente, excepto durante la Revolución de 1848. Le sucedió en el trono su hijo, Francisco II, de 1859 a 1860. A partir de 1862 reinó Víctor Manuel II, de la casa de los Saboya. (N. del T.)

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Ficha técnica

Título: Los apuñaladores
Editorial: Tusquets
Colección: Fábula/Biblioteca
Precio: $200.00 pesos mexicanos
Págs: 125
Autor: Leonardo Sciascia
Traductor: Juan Manuel Salmerón

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RESEÑA: El diosero de Francisco Rojas González, 1952 (ebook)

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El diosero
Francisco Rojas González

Editorial: Al fin libre
País: México
Idioma: Español

Páginas: 99

sinopsis4Pocas veces los temas de la población indígena mexicana han sido tratados en forma tan fidedigna como en este libro. Para elaborar estos retratos sobre la cultura indígena Rojas González creó ambientes, escenarios, situaciones y personajes, que nosotros como lectores reconocemos con claridad como parte de una geografía física, mítica e ideológica.

“Leer, a veces duele… Duele cuando el que escribe descubre el drama de aquellos que describe y la capacidad para transmitir lo que ha observado. Leer la obra de Francisco Rojas González duele, precisamente, porque gracias a su sentido de observación y a su capacidad de comunicación podemos penetrar en la intimidad del mundo indígena, el mundo de los zoques y de los coras, el de los huicholes y el de los matlatzincas, el de los tepehuas y el de los chinantecos. Sus voces nos hablan a través de la pluma de Francisco Rojas para revelarnos sus creencias, sus sufrimientos y su pobreza, su cotidianidad estoica y serena, su fuerza, su impasible resistencia.” Ana Rita Valero (lecturalia.com)

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Aunque me recordó a Bruno Traven (Canasta de cuentos mexicanos) y a Juan Rulfo (El llano en llamas, Pedro Páramo…) no terminó de convencerme, me parece que es cuestión de estilo, sí se logra describir (como la labor etnográfica le exige) sin embargo no me siento muy cercano a ello… Tendría que revisar sus demás obras y seguro con las producciones cinematográficas caigo ja. Se encuentra dolor en la obra, alegría, cultura, apreciación de la cultura, esto es interesante porque a pesar de que, como etnógrafo no emite un juicio respecto a la cultura mexicana, sí se puede leer claramente un gusto/pasión hacia ello (por ejemplo, leyendo los títulos…).

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  1. A las primeras palabras cruzadas con él, se descubría su inteligencia; pronto también se percataba uno del anhelo del joven por mejorar la condición económica y cultural de los suyos. (p. 29)
  2. Cuando la ciencia —continuó Mateo sin alterarse— ponga a su servicio al tío, entonces todos los hombres habrán alcanzado, como nosotros los huicholes, la alegría de vivir; acabarán con los dolores físicos, terminará su cansancio, se exaltarán saludablemente las pasiones, al tiempo que un sueño luminoso los llevará hasta el paraíso; calmarán su sed sin beber y su hambre sin comer; sus fuerzas renacerán todos los días y no habrá empresa difícil para ellos… (p. 32)
  3. La derrota ha sido para mí desquiciante (p. 34)
  4. La varilla de una cohetón ha dejado ciego a mi muchachito —gritó la madre, quien imploró después—: Busquen un doctor, en caridad de Dios. (p. 45)
  5. Nada atrae más en la noche que una fogata (p. 48)
  6. Amanecía en Chalma. Era el seis de enero, día de Reyes; por la vereda bajaban los de Xochimilco; un bosque de fregancias, una masa de colores y un eco de alabanzas los envolvía, en tanto los cohetes se elevaban hasta reventar en el cielo, como las urgidas preces de los mazahuas, de los tarascos, de loas otomíes, de los pames, de los matlazincas… (p. 53)
  7. …diríase que, ante los fracasos, el hacedor pone en la tarea todo su arte, toda su maestría (p. 75)
  8. El arte no ha sido pródigo para quien lo ejerce… (p. 90)

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(Guadalajara, 1904-1951) Escritor mexicano. En su juventud siguió la carrera diplomática, que lo llevó por diversos países del mundo, y trabajó asimismo en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Se interesó en especial por temas relacionados con la antropología y la sociología mexicana, lo que le permitió ahondar en los ambientes de sus novelas y relatos cortos, caracterizados por su gran sencillez y diafanidad estilísticas.

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De la producción literaria de Francisco Rojas González cabe destacar novelas como La negra Angustias (1944) y Lola Casanova (1947) y los relatos Historia de un frac(1930), El pajareador (1934), Chirrín y la celda 18 (1944) y Cuentos de ayer y de hoy (1946), de contenido costumbrista. La recopilación de cuentos El diosero, publicada póstumamente en 1952, trata los temas de la población indígena de México con un espíritu de apasionada observación, y muestra un conocimiento directo de las creencias religiosas y las actitudes de los indios; fue reeditada en 1996 con el título El diosero y otros relatos indígenas.

Pocas veces han sido tan excelentemente tratados los temas indígenas mexicanos que constituyen el fondo de los cuentos de El diosero. Sus páginas aúnan la calidad artística con la elaboración de escenas y sucedidos en núcleos indígenas de distintas zonas de la nación mexicana, y en todas ellas destaca el espíritu de amorosa observación, directo e intencionado, de que hace gala su autor. De los trece relatos que forman esta recopilación, El diosero, que ocupa el décimo lugar, da nombre a la colección. Su protagonista es un indio moldeador de ídolos; el secreto de su poder radica en que su fabricación ha de llevarse a cabo lejos de la mirada de cualquier mujer. Tiene su taller en plena selva, y, un día en que se desata una terrible tormenta, ha de ponerse a trabajar en un dios capaz de detenerla, lo que finalmente logra. (biografiasyvidas.com)

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2 de 5