RESEÑA: El diosero de Francisco Rojas González, 1952 (ebook)

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El diosero
Francisco Rojas González

Editorial: Al fin libre
País: México
Idioma: Español

Páginas: 99

sinopsis4Pocas veces los temas de la población indígena mexicana han sido tratados en forma tan fidedigna como en este libro. Para elaborar estos retratos sobre la cultura indígena Rojas González creó ambientes, escenarios, situaciones y personajes, que nosotros como lectores reconocemos con claridad como parte de una geografía física, mítica e ideológica.

“Leer, a veces duele… Duele cuando el que escribe descubre el drama de aquellos que describe y la capacidad para transmitir lo que ha observado. Leer la obra de Francisco Rojas González duele, precisamente, porque gracias a su sentido de observación y a su capacidad de comunicación podemos penetrar en la intimidad del mundo indígena, el mundo de los zoques y de los coras, el de los huicholes y el de los matlatzincas, el de los tepehuas y el de los chinantecos. Sus voces nos hablan a través de la pluma de Francisco Rojas para revelarnos sus creencias, sus sufrimientos y su pobreza, su cotidianidad estoica y serena, su fuerza, su impasible resistencia.” Ana Rita Valero (lecturalia.com)

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Aunque me recordó a Bruno Traven (Canasta de cuentos mexicanos) y a Juan Rulfo (El llano en llamas, Pedro Páramo…) no terminó de convencerme, me parece que es cuestión de estilo, sí se logra describir (como la labor etnográfica le exige) sin embargo no me siento muy cercano a ello… Tendría que revisar sus demás obras y seguro con las producciones cinematográficas caigo ja. Se encuentra dolor en la obra, alegría, cultura, apreciación de la cultura, esto es interesante porque a pesar de que, como etnógrafo no emite un juicio respecto a la cultura mexicana, sí se puede leer claramente un gusto/pasión hacia ello (por ejemplo, leyendo los títulos…).

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  1. A las primeras palabras cruzadas con él, se descubría su inteligencia; pronto también se percataba uno del anhelo del joven por mejorar la condición económica y cultural de los suyos. (p. 29)
  2. Cuando la ciencia —continuó Mateo sin alterarse— ponga a su servicio al tío, entonces todos los hombres habrán alcanzado, como nosotros los huicholes, la alegría de vivir; acabarán con los dolores físicos, terminará su cansancio, se exaltarán saludablemente las pasiones, al tiempo que un sueño luminoso los llevará hasta el paraíso; calmarán su sed sin beber y su hambre sin comer; sus fuerzas renacerán todos los días y no habrá empresa difícil para ellos… (p. 32)
  3. La derrota ha sido para mí desquiciante (p. 34)
  4. La varilla de una cohetón ha dejado ciego a mi muchachito —gritó la madre, quien imploró después—: Busquen un doctor, en caridad de Dios. (p. 45)
  5. Nada atrae más en la noche que una fogata (p. 48)
  6. Amanecía en Chalma. Era el seis de enero, día de Reyes; por la vereda bajaban los de Xochimilco; un bosque de fregancias, una masa de colores y un eco de alabanzas los envolvía, en tanto los cohetes se elevaban hasta reventar en el cielo, como las urgidas preces de los mazahuas, de los tarascos, de loas otomíes, de los pames, de los matlazincas… (p. 53)
  7. …diríase que, ante los fracasos, el hacedor pone en la tarea todo su arte, toda su maestría (p. 75)
  8. El arte no ha sido pródigo para quien lo ejerce… (p. 90)

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(Guadalajara, 1904-1951) Escritor mexicano. En su juventud siguió la carrera diplomática, que lo llevó por diversos países del mundo, y trabajó asimismo en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Se interesó en especial por temas relacionados con la antropología y la sociología mexicana, lo que le permitió ahondar en los ambientes de sus novelas y relatos cortos, caracterizados por su gran sencillez y diafanidad estilísticas.

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De la producción literaria de Francisco Rojas González cabe destacar novelas como La negra Angustias (1944) y Lola Casanova (1947) y los relatos Historia de un frac(1930), El pajareador (1934), Chirrín y la celda 18 (1944) y Cuentos de ayer y de hoy (1946), de contenido costumbrista. La recopilación de cuentos El diosero, publicada póstumamente en 1952, trata los temas de la población indígena de México con un espíritu de apasionada observación, y muestra un conocimiento directo de las creencias religiosas y las actitudes de los indios; fue reeditada en 1996 con el título El diosero y otros relatos indígenas.

Pocas veces han sido tan excelentemente tratados los temas indígenas mexicanos que constituyen el fondo de los cuentos de El diosero. Sus páginas aúnan la calidad artística con la elaboración de escenas y sucedidos en núcleos indígenas de distintas zonas de la nación mexicana, y en todas ellas destaca el espíritu de amorosa observación, directo e intencionado, de que hace gala su autor. De los trece relatos que forman esta recopilación, El diosero, que ocupa el décimo lugar, da nombre a la colección. Su protagonista es un indio moldeador de ídolos; el secreto de su poder radica en que su fabricación ha de llevarse a cabo lejos de la mirada de cualquier mujer. Tiene su taller en plena selva, y, un día en que se desata una terrible tormenta, ha de ponerse a trabajar en un dios capaz de detenerla, lo que finalmente logra. (biografiasyvidas.com)

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2 de 5