Reseña: Wendy Darling, volumen uno: Estrellas (2015) de Colleen Oakes

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wendy-darling-1-estrellas-colleen-oakes-selector-D_NQ_NP_664530-MLM27651714716_062018-FAutor: Colleen Oakes
Editorial: Selector
Páginas: 370
Género: Juvenil, fantasía, retelling
ISBN: 978-607-453-372-9
Encuadernación: Tapa blanda
Saga: Wendy Darling
Precio: $246.00

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Todo va de maravilla: Wendy Darling tiene una vida perfectamente agradable con sus padres y hermanos en Londres, así como un incipiente romance con Booth, un chico a quien le encantan los libros.

Una noche hace su aparición el encantador y seductor Peter Pan, quien convence a los tres hermanos para emprender un viaje fantástico al París de Nunca Jamás, una isla embriagadora de libertad, en la que no existen las reglas tontas de los adultos.

Tras un tiempo ahí, Wendy comienza a darse cuenta de que tal paraíso tiene terribles secretos arraigados en la sangre y la codicia. Así surge su lucha para recordar de dónde venía, porque esta isla de ensueño y Peter Pan tienen el potencial de transformarse en una pesadilla eterna.

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Si te gusta leer retellings, te gusta Peter Pan y quieres leer algo oscuro, este libro es para ti.

Ya había mencionado en anteriores reseñas qué es un retelling, así que no lo voy a explicar. Colleen Oakes ha plasmado su propia historia con Peter Pan, Wendy y compañía, tomo en cuenta algunos elementos y otros los modifico.

La historia nos presenta a una chica de clase media alta, Wendy Darling, tiene 16 años y les gusta leer. Tienes dos hermanos menores, John y Michael, y secretamente está enamorada de un joven, de clase más baja. Este chico se llama Booth y también está enamorado de ella. Sus padres se dan cuenta que Wendy quiere a Booth y le prohíben volver a ver a verlo. Ella no quiere y decide huir. Curiosamente, la noche en que Wendy decide huir, es la misma noche en que Peter se presenta en el dormitorio de ella, dando como resultado que Wendy y sus hermanos se vayan a Nunca Jamás.

Peter es un atractivo chico de 16 años, picaresco, alegre, con la capacidad de volar y misterioso, queriendo siempre divertirse. Cuando los hermanos Darling llegan a Nunca Jamás, conocen a los niños perdidos, los piratas, las sirenas y la aventura empieza, o al menos eso es en apariencia. Muy pronto los hermanos Darling empiezan a olvidar a sus padres, en el caso de Wendy, también a Booth; pero no todo es diversión, Wendy empieza a notar algo extraño, no sabe qué es pero algo sucede, algo que no es bueno y, conocer a Campanita no ayuda mucho. En Nunca Jamás las apariencias engañan, la vida y la muerte no son un juego.

La obsesión, maldad, oscuridad, engaño, muerte, amenaza, inocencia, deseo y lujuria son algo que se hace presente en esta historia, Éste es el primer libro de tres.

¿Qué me gusto? TODO, está narrado en tercera persona, me gusta la trama y su desarrollo, los personajes son complejos, la descripción de Nunca Jamás, incluso de Londres me ha dejado fascinada.

¿Qué no me gustó? No tengo ninguna queja, espero que el segundo y tercer libro sean tan buenos como éste.

 ¿Lo recomiendo? Sólo si eres fan de Peter Pan y quiere leer una historia diferente a la original, porque créanme, el libro original es para niños, cualquier toque oscuro que se pueda ver no está desarrollado, en esta historia, es diferente.

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1.

Querida Webdy:

Me queda claro que por las diferencias de estatus social de nuestras respectivas familias (soy, como debes de haber notado, relativamente pobre), jamás podríamos siquiera soñar con estar juntos. Sin embargo, si se me permite ese sueño, en el me veo llevándote en brazos sobre el campo de flores silvestres… nuestro dios todo poderoso allá en los cielos parece haber esculpido esto que siento por ti, sentimientos que no puedo guardar más tiempo. ¿Debería siquiera atreverme a esperar que un día estemos solos tú y yo en todo el mundo, y que entonces podamos amarnos libremente uno al otro, y con una osadía que haría temblar a los mismísimos cielos?… Si las estrellas en lo alto supieran lo que siento por ti, sin duda dejarían caer sobre nosotros sus maravillas… (Pág. 23)

2.

Wendy no quiso mirar hacia arriba. Tenía miedo de encontrarse con el rostro dueño de esa voz, aquella que resonaba con confianza masculina a través de la habitación. Ella sintió como la corriente de acariciaba sus manos, su cuerpo y supo, sin lugar a dudas, que el chico se había acercado mucho más a ellos. El chico dio un suspiro.

—Me doy cuenta de que te asusté, pero no hay razón alguna para que tengas miedo de mí, te lo prometo.

Wendy empujó las cabezas de sus hermanos hacia abajo y, con reticencia, elevó la suya, sus enormes ojos color avellana observaron una imagen que no podía creer. Flotaba sobre su cabeza un chico de más o menos dieciséis años. Lo que sorprendió a Wendy al principio no fue el hecho de que estuviera flotando sobre la cama, lo cual ya era increíble de por sí, sino que se trataba del chico más guapo que ella hubiera visto en toda su vida. Su encanto radiante relucía a través de su sonrisa, conforme observaba a Nana con una mueca de lástima. Ella gruñó en su dirección. El chico tenía un hermoso cabello rojo, del color de las flamas encendidas, que revoloteaba alrededor de su cabeza, rizado en algunas partes y lacio en otras. Tenía la piel dorada y pecosa, sus labios eran de color de los melocotones. Era musculoso, con pantorrillas bronceadas que parecían haber sido esculpidas en piedra, caderas estrechas, fuertes antebrazos y una hermosa barbilla pronunciada.

Él miraba a Wendy y le sonreía, mientras ella sentía cómo su corazón se detenía por un instante. Los labios del chico se curvearon para revelar pequeños pero relucientes dientes blancos. La sonrisa sacó a Wendy de quicio, pues era una mueca arrogante y astuta, del tipo que John hacía cuando escondía su ropa interior o ponía un gusano bajo su almohada. Observó al chico por debajo de su mano elevada. Sus ojos fueron lo que trajo de vuelta a Wendy del lugar a donde la sonrisa la había lanzado. Eran enormes y rodeados por pestañas imposiblemente oscuras y largas, las brillantes pupilas verdes del chico, de un color que ella jamás había visto antes, como esmeraldas brillantes, estaban fijos en los suyos. Ella bajo la mano y levantó la barbilla hacia la luz. Ella notó como esos ojos se admiraban un poco al contemplarla, y observó los labios del muchacho abrirse de confusión. El aterrizó por un momento antes de volar (¡volar!) de nuevo hacia el techo” (Pág. 69-70)

3.

—John tiene razón, Michael. No debiste soltarte de su mano, es muy peligroso —dijo Peter, y luego sonrió y sus ojos se iluminaron de dicha—. Pero, ¿te gustaría ir a un lugar donde no tienes que crecer nunca jamás? ¿Donde puedes tener todos los ositos de peluche que quieras?

Michael asintió, y entonces Peter se dio la vuelta hasta quedar cara a cara frente a John.

—Y a ti —le dijo—, ¿te gustaría ir a un lugar donde no estarás a cargo de un niño de cinco años, sino de un ejército?

—¡Sí, señor! —respondió John, y miró a Peter lleno de curiosidad.

—Tienes que decir: “Sí, Peter”.

—¡Sí, Peter!

Finalmente, Peter posó su mirada en Wendy, quién estaba distraída por un momento, recordando cómo habían llegado hasta ahí. ¿Que estará haciendo Booth en este momento? ¿Estará todavía esperándome? ¿Acaso importa? Si Peter decía la verdad, entonces Booth ni siquiera notaría su ausencia, y sin embargo… Peter se detuvo frente a ella. Sus ojos verdes se fijaron en los suyos con una impetuosa intensidad, y sus pensamientos acerca de Booth desaparecieron.

—Quieres ir a un lugar donde las opiniones de tus padres y sus reglas no tengan la menor importancia? —se inclinó hacia ella y llevo sus labios a su oído, tan cerca que le acariciaban la mejilla—. ¿Quieres ir a un lugar donde puedas tener cualquier cosa que desees?

Sintió sobre ella el aliento tibio de Peter, que olía a hojas secas y miel, y de pronto se sintió perdida. La había atrapado, estaba atrapada por la noche y el viento que soplaba a su alrededor.

—Sí —musitó—. Llévanos ahí.

Peter alzó su rosto hacia la noche, hacía donde se dirigían minutos antes. Una pequeña luz parpadeaba en el último rincón del cielo. (Pág. 93-94)

4.

—Wendy, escúchame. Peter piensa que es inofensiva, pero si yo fuera tú, tendría mucho cuidado con lo que hago y digo a su alrededor —Oxley tuvo cuidado de asegurarse que estuvieran solos antes de proseguir—. Es muy celosa de Peter, y sería sabio de tu parte alejarte de él cuando ella se encuentre cerca. ¿Me entiendes?

Wendy asintió.

—Pero… ¿por qué? ¿Quién es ella?

Oxley sacudió la cabeza.

—Ninguno de los niños perdidos lo entiende, y a Peter no le gusta hablar de eso. Yo no le preguntaría.

Mientras más tiempo pasaba en Nunca Jamás, más le parecía a Wendy que Peter parecía poseer una isla completa hecha de secretos.

—Gracias por decírmelo, Ox.

El general se dirigió hacia la puerta de la cabaña.

—Recuerda lo que te dije, Wendy. Aléjate de Peter cuando ella esté, tanto como puedas —y luego, mirando hacia fuera—, será difícil tomando en cuenta lo encaprichado que está contigo. He escuchado que las hadas fueron una vez criaturas muy poderosas. Y Campanita es, bueno, ella no está bien. Tienen una relación muy intensa.

Wendy tragó saliva.

—¿Hadas, dijiste?

Pero Oxley ya estaba saliendo de la cabaña, y todo lo que se quedó con Wendy fueron un montón de preguntas bailando en el aire de Nunca Jamás. Ni siquiera podía creer lo que había escuchado. ¿Hadas? Trató de pensar en lo que diría su madre, pero ni siquiera pudo recordar su rostro. Descubrió que le importaba menos de lo que debería y dejo que la culpa se diluyera en su mente mientras se recostaba en la hamaca y se mecía hasta caer en un sueño profundo. (Pág. 158)

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  1. Wendy Darling, volumen uno: Estrellas
  2. Wendy Darling, volumen dos: Mares
  3. Wendy Darling, volumen three: Shadow (Inglés)

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Colleen Oakes es la autora para adolescentes y adultos, incluyendo las exitosas sagas Reina de Corazones (Sélector) y Elly. Vive al norte de Denver junto con su esposo e hijo, donde convive con su familia y amigos. Cuando no está escribiendo o planeando una nueva novela, Colleen podría estar nadando, viajando o echándose un clavado en la cultura pop.

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cinco libros

 

 

 

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La Elegida (2014) de Kiera Cass

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9788499187266Autor: Kiera Cass
Editorial: Roca Editorial
Páginas: 255
Género: Juvenil,
ISBN: 978-849-918-863-8
Encuadernación: Tapa blanda
Saga: La Selección
Precio: $259.00

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La situación en Palacio es cada vez más peligrosa. Los rebeldes atacan tanto por el norte como por el sur y America, las chicas que siguen en la Selección y Maxon se encuentran en verdadero peligro.

Mientras todo esto sucede, la disyuntiva en la que se encuentra America tampoco es mucho mejor: debe escoger entre su primer amor, Aspen, y el príncipe Maxon, quien poco a poco ha ido conquistándola. Eso sin tener en cuenta también que el príncipe debe escogerla a ella entre las seis seleccionadas que podrían convertirse en su esposa y que aún permanecen en Palacio.

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¡Amas y odias este libro al mismo tiempo!

Es la conclusión de esta historia que nos presenta Kiera Cass, de la primera trilogía, NO de la saga. Como en los anteriores libros, este está lleno de momentos clichés, que en su mayoría, me gustaron.

¿Lo que me gustó? El desarrollo de ciertos personajes. No fueron todos, pero hubo unos interesantes, como Celeste, Kris, Aspen, este último tuvo una evolución, pero terminé por odiar al personaje, etc. Celeste muestra su verdadero ser, que lejos de ser desagradable es lo contrario, se entiende por qué actúa así en los dos primeros libros. Celeste es una mujer fuerte y la relación que tiene con America me encantó, me da un poco de coraje que esto se viera en el último libro.

Maxon ¡oh, por dios! mi perspectiva cambio. Es un joven inocente, amable, decidido, gentil, amoroso pero tiene ese lado impulsivo que puede llevarlo a cometer cada idiotez. Y lo digo por el final, fue tan impulsivo y tonto en esa parte.

Con America sufrí, los sentimientos de ella al final, a minutos de que Maxon anuncié con quién se casa, lo sentí como si fuera ella, fue tan profundo, tan certero… ¡los sentimientos están a flor de piel en esa parte!

El Rey y la Reina, estos personajes no me gustan y no me sorprende lo que sucede. La Reina fue tierna, amable pero muy sumisa, nunca trato de hacerle ver al Rey que estaba tomando decisiones erróneas: como reina supo mantenerse callada cada vez que su esposo tomaba una decisión y eso, hizo que no me gustará. En cuanto al Rey, bueno, no hay nada bueno en él así que… me abstengo de comentar algo que no sepa ya.

¿Lo que NO me gustó? Si bien hay giros inesperados en ciertos momentos, no obstante, muchos otros son muy predecibles. Lo que me decepciono bastante fue se centrará en la parte de amor y la parte del conflicto a superar, me refiero al gobierno opresor, no presenta un desarrollo decente.

Los grupos del norte y sur, había tanto potencial en esa parte y la escena, el clímax de la historia, que se sitúa justo con ellos, pasa sin pena ni gloria, sólo el inicio parece algo bueno, pero tan pronto inicia, como tan pronto acaba… y aunque menciona los daños que se sufre en esa batalla, no es lo mismo. Y todo por un simple hecho ¡adivinan cuál es? Por qué está narrado en primera persona, ¡lo que más detesto!

¿Por qué digo esto? Recordemos que la historia se cuenta a través de America, ella ve la situación desde fuera, puede analizar lo que quiere lograr la realeza gobernando. Se da cuenta que está mal, que todo desde el inicio empezó mal. También puede analizar la situación desde la perspectiva de los rebeldes, esos dos grupos tan diferentes que están dispuestos a muchas cosas. Lo malo, es que, en una batalla, qué es el clímax, ella se resguarda para evitar que la maten y maten a la persona que la acompaña. Esto se traduce a que la acción se pierde. No hay batalla que America vea en primera mano desde el inicio hasta el final. Sólo ve el inicio y las consecuencias de esa batalla.

Por último, Aspen. Me terminó por decepcionar tanto, no era mi personaje favorito pero le tenía estima, aunque eso sí: siempre tuve claro que mi favorito era y es Maxon. Pero lo que me termino por desagradar fue su poco amor. En los dos libros anteriores, Aspen siempre le decía a America que su amor no iba a cambiar e iba a luchar por ella, aunque TODO lo demás estuviera en su contra. Sólo diré: es tan fácil hablar por hablar. Ya sé que tanto America, Maxon y Aspen son jóvenes y es propio de la juventud decir cosas apasionadas y sentir eso como verdad absoluta, pero al final con el pasar del tiempo, uno crece y madura, terminando por provocar un cambio. Eso lo sé, pero no puedo dejar de pensar que fue un patético intento de resolver el triángulo amoroso.

El final… mis expectativas eran altas, muy altas y eso fue lo malo. Me gustó el final en general, pero lo sentí flojo, muy predecible, injusto, tan rápido, etc., sabía que la historia era más de amor que de mundo distópico. Es una historia entretenida, pasas un buen rato al leer pero no aporta nada que otras novelas no han hecho ya.

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1.

—¡America, ven! —me apremió Kris.

Hasta Celeste se giró, sonriendo y haciéndome gestos para que me acercara.

Me pareció raro que pudieran estar todas esperándome, pero me aproximé al grupito.

—¡Oh, Dios mío! —exclamé, sin poder reprimir un gritito.

—¿A que sí? —suspiró Celeste.

Allí en el jardín, corriendo por el perímetro a pecho descubierto, estaban la mitad de los guardias de palacio. Aspen me había dicho que a todos los guardias les ponían inyecciones para que se mantuvieran en la mejor de las condiciones físicas posibles, pero parecía que también se entrenaban mucho para estar en forma.

Aunque todas teníamos puesta la cabeza en Maxon, ver a esos chicos tan guapos era algo que no nos dejaba indiferentes.

—¡Mirad el rubito! —dijo Kris. Bueno, creo que es rubio. ¡Lleva el pelo tan corto!

—A mí me gusta este —apuntó Elise, sin levantar la voz, en el momento que otro guardia pasaba por delante de nuestra ventana.

Kris soltó una risita nerviosa:

—¡No me puedo creer que estemos viendo esto!

—¡Oh, oh! ¡Ese de ahí, el de los ojos verdes! —dijo Celeste, señalando a Aspen.

—Yo baile con él —recordó Kris, con un suspiro—, y es tan divertido como guapo.

—Yo también baile con él —presumió Celeste—. Sin duda es el guardia más guapo de todo el palacio.

No pude evitar soltar una risita, Me preguntaba qué diría Celeste si supiera que Aspen antes era un Seis.

Vi cómo corría y pensé en los cientos de veces que me habían rodeado aquellos brazos. La distancia que se iba creando entre Aspen y yo era cada vez mayor, pero, aun así, no pude evitar preguntarme si no había forma de conservar una mínima parte de lo que habíamos tenido. ¿Qué pasaría si llegara a necesitarlo?

—¡Y tú, America? —pregunto Kris.

El único que me llamaba realmente la atención era Aspen. Tras aquella dolorosa reflexión, aquello me parecía algo tonto. Esquivé la pregunta.

—No sé. Todos están bastante bien.

—¿Bastante bien? —replicó Celeste—. ¡Tienes que estar de broma! Estos tíos son los más guapos que he visto nunca.

—No son más que un puñado de chicos sin camiseta —respondí.

—Sí, bueno, disfrútalo mientras puedas. Igual dentro de un minuto no lo ves más.

—Pues vaya, Maxon, sin camiseta, está igual de guapo que cualquiera de estos chicos.

—¿Qué? —exclamó Kris.

Apenas un segundo después de que las palabras hubieran salido de mi boca, me di cuenta de lo que había dicho. (Pág. 22-23)

2.

—Maxon, ¿no podríamos tener una cita de verdad? ¿Fuera de palacio? —dijo una voz que identifiqué inmediatamente como la de Kris.

Tal vez la Sala de las Mujeres no estuviera tan concurrida.

Por el tono de la respuesta de Maxon supe que estaba sonriendo:

—Ojalá pudiéramos, cariño, pero, aunque las cosas estuvieran más tranquilas, sería difícil.

—Querría verte en algún lugar donde no fueras el príncipe —se lamentó con dulzura.

—Bueno, pero es que soy el príncipe allá donde vaya.

—Ya sabes lo que quiero decir.

—Lo sé. Lo siento, eso no puedo dártelo. Y creo que también estaría bien verte en algún lugar donde no fueras parte de la Élite. Pero así es mi vida —dijo, poniéndose algo triste—. ¿Lo lamentarías? Eso sería así para el resto de tu vida. Unas paredes preciosas, pero paredes al fin y al cabo. Mi madre apenas sale de palacio una o dos veces al año —prosiguió. A través de las gruesas hojas de la planta, vi como pasaban de largo, completamente ajenos a mi presencia—. Y si crees que ahora la opinión pública influye en tu vida, piensa que sería mucho peor si fueras la única chica a la que miran. Sé que tus sentimientos por mí son profundos. Lo siento cada día. Pero ¿y la vida que supone estar conmigo? ¿La deseas?

Debían de haberse parado en algún punto del pasillo, porque la voz de Maxon no perdía intensidad.

—Maxon Schreave —replicó Kris—, lo dices como si estar aquí fuera un sacrificio para mí. Cada día doy gracias por haber sido elegida. A veces intento imaginarme cómo sería la vida si no nos hubiéramos conocido nunca… Y preferiría perderte ahora mismo a haber pasado toda una vida sin vivir esto.

La voz se le estaba volviendo patosa. No me pareció que estuviera llorando, pero no le faltaba mucho.

—Necesito que sepas que te querría aun sin estas ropas fastuosas y estos salones espléndidos. Te amaría aunque fuera sin corona, Maxon. Te quiero a ti.

él se quedó sin habla. Me imaginé que estaría abrazándola o limpiándole las lágrimas, que, a esas alturas, seguro que ya habría derramado.

—No puedes imaginarte lo que significa para mí oír eso. Me alegro que por fin de oír que alguien piensa que soy yo lo que importa —confesó en voz baja.

—Lo eres, Maxon.

Se produjo otro silencio entre ellos.

—Maxon…

—¿Sí?

—Yo… creo que no quiero esperar más.

Aunque sabía que lo lamentaría, al oír aquellas palabras dejé el papel y la pluma allí mismo, me quité los zapatos y, en silencio, me escabullí hasta llegar al otro extremo del pasillo. Cuando me giré a mirar, vi a Maxon de espaldas. La mano de Kriss se deslizaba suavemente por su cogote. La melena de ella cayó hacia un lado al besarse y, por primera vez, parecía que a Kriss le iba realmente bien. El beso era mucho mejor que el primero que había dado Maxon, eso desde luego. (Pág. 56-57)

3.

—Sé que parecerá estúpido, pero… ¿quién es la hija del rey francés?

Maxon guadó silencio un momento antes de sentarse en la cama.

—Se llama Daphne. Antes de la Selección fue la única chica a la que conocí de verdad.

—¿Y?

Soltó una risa silenciosa.

—Y descubrí que sus sentimientos por mí iban más allá de la amistad, pero lo descubrí un poco tarde. Y yo no compartía aquellos sentimientos. No podía.

—¿Tenía algo de malo o…?

—America, no. —Maxon me cogió la mano y me obligó a mirarle—. Daphne es mi amiga. Es todo lo que puede ser. Me pasé la vida esperándoos a vosotras. Esta es mi ocasión de encontrar esposa, y eso lo sé desde que tengo uso de razón. No tenía ningún interés por Daphne, no en ese aspecto. Nunca se me habría ocurrido hablarte de ella. Estoy seguro que mi padre lo hizo para hacerte dudar una vez más. (Pág. 157)

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  1. La selección
  2. La élite
  3. La elegida
  4. Historias cortas, primer libro: La reina y La favorita.
  5. Historias cortas, segundo libro: El príncipe y El guardián.
  6. La Heredera
  7. La Corona

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Kiera Cass nació en 1981, en Carolina del Sur, Estados Unidos. Felizmente casada y con dos hijos, actualmente vive en Virgina.

‘La Selección’ es su primera novela a publicarse, pero no la primera en escribir. Su última novela a publicar es ‘La Sirena’ que, curiosamente, fue la primera novela en escribir. La saga de la selección cuenta con cinco libros más cuatro relatos cortos, divididos en dos libros, en la versión español. Además, cuenta con un libro a colorear que muestra escenas de los cinco libros.

En su tiempo libre le gusta leer, bailar, hacer vídeos en su canal de Youtube e interactuar con sus fans en sus redes social, como Twitter o Tumblr, las cueles es más activa que en otras como Facebook. Hasta la fecha, todos los libros que ha publicado han sido traducidos al español.

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cuatro libros

 

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Reseña: Renace de las sombras (2017) Kiersten White

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Autor: Kiertesn White
Editorial: VRYA Editoras
Páginas: 479
Género: Juvenil, Fantasía
ISBN: 978-987-747-334-6
Encuadernación: Tapa blanda
Saga: Hija de las Tinieblas
Precio: $285.00

ADVERTENCIA: La sinopsis contiene spoliers y es lo que tiene escrito en la contraportada del libro. NO me hago responsable si se enteran de algo que aún no han leído.

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Lada Dracul abandonó a las dos únicas personas por las que alguna vez sintió algo parecido al amor —Radu, su hermano menor, y Mehmed, el sultán otomano— para reclamar el trono de su tierra. Pero nada será sencillo y su camino se convertirá en un baño de sangre. Las cosas habrían sido distintas si su hermano hubiera aceptado su pedido de ayuda, pero él, una vez más, eligió a Mehmed.

Mientras tanto, Radu se dirige a Constantinopla con la misión de infiltrarse en la ciudad y ayudar al sultán a cumplir su anhelado propósito. Pero el joven se ve desgarrado entre sus lealtades, su fe y las personas a las que comienza a amar detrás de los muros y a quienes deberá traicionar. ¿Habrá tomado la decisión correcta cuando rechazó a su hermana para quedarse con alguien que nunca lo corresponderá?

Todo comienza a arder alrededor de los hermanos Dracul. Los imperios caen, los tronos cuestan vidas y las almas se pierden. ¿Qué más sacrificarán para cumplir con sus destinos?

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Son de esas sagas/trilogías que mejoran conforme avanza la historia.

En el primer libro, conocimos a dos hermanos, que siendo pequeños no pudieron evitar que su padre los abandonará a cambio de seguir conservando el poder; en tierras lejanas, idioma y religión diferentes, conocen a un joven, el hijo del sultán, los tres forman una amistad y conforme van creciendo van definiendo qué quieren, sus caminos hasta ese momento siguen juntos… y su historia continua en este segundo libro.

Narrado en tercera persona (lo mejor y un gran acierto) podemos conocer el punto de vista de cada personaje. Todos son complejos, son personajes grises: no son buenos, pero tampoco malos, sólo tienen un objetivo fijo y diferente entre sí; enfrentan obstáculos, en el proceso van cambiando y tú, como lector, sufres, ya que vas viendo que se están distanciando y tal vez, las cosas terminen muy mal.

¿De qué trata? A pesar de que Lada ha demostrado ser una excelente soldado, capaz de defenderse sola y obtener la lealtad de unos cuantos jenízaros, no todo sale como ella quiere; no tarda en darse cuenta que, si quiere ser el Príncipe de Valaquia, su tierra natal, debe seguir luchando, debe seguir demostrando de lo que es capaz, pero ya en el reino Otomano ni con Mehmed, sino con su propia gente y los boyardos, estos últimos que la ven menos por ser mujer.

Radu tampoco logra obtener lo que pensó una vez que Lada se va y le deja el camino libre, sufre un amor no correspondido, a pesar de estar cerca de esa persona se siente más lejos que nunca y las cosas empeoran cuando, acepta ayudar a Mehmed siendo un espía en tierras extranjeras. Pronto descubrirá que, del otro lado, las cosas no son diferentes, incluso, se dará cuenta que tal vez el amor no esté tan lejos. Pronto no sabrá que escoger: lealtad o amor. Cualquiera de las opciones le hará pagar un precio alto. Además, ahí descubre que amar a un hombre, tampoco es algo que la religión lo acepte.

Por otro lado, Mehmed está dispuesto a tener todo lo que quiera porque puede, ¿quién se lo va impedir? Su obsesión puede ser el detonante para perder lo que más valora, y por desgracia, eso tal vez lo ignore por completo o no le importe perderlo… Se ha vuelto un experto en manipular a la gente para conseguir lo que quiere y ser cruel con aquellos que considera sus enemigos.

Hay intrigas políticas, alianzas, traiciones, pasión, obsesión, ambiciones, celos, batallas, muertes, creencias, decepciones, violencia, un poco de amor y una guerra que no discrimina nada. También podemos ver el contraste entre las religiones musulmana y cristiana, ambas distintas, con creencias diferentes, pero ambas también sufren. Es un choque entre ambas religiones y una ganará sobre la otra por una batalla de conquista.

¿Me gustó? Más que eso, lo AMO. Son de esas historias donde sufres y sabes que va a terminar mal, es de esas historias que tendrá un final trágico o un final muy agridulce. Tocando ese tema, estaré muy molesta si eso no termina así porque será una gran decepción para mí. Espero que no terminé en un final de “y vivieron todos felices para siempre”.

¿Lo recomiendo? Sí, si te gusta sufrir, si te gusta leer personajes complejos donde los amas y los odias por igual, si te gusta leer tramas complicadas, este es tu libro. Pero si buscas algo fácil y con final feliz… aléjate del libro porque vas a sufrir demasiado.

extractos2

1.

Tres dedos quebrados bastaron para que el asesino en potencia gritara el nombre del enemigo de Lada.

—Bueno —Nicolae alzó las cejas, antes una sola, pero que ahora estaba dividida por una despiadada cicatriz que se negaba a borrarse con el paso del tiempo. Se volvió, mientras Bogdan degollaba al joven. El calor humano que abandonaba el cuerpo se esfumó en el aire frío invernal—. Eso es decepcionante.

—¿Qué el gobernador de Brasov nos haya traicionado? —preguntó Bogdan.

—No, que la calidad de los asesinos haya decaído tanto.

Lada sabía que Nicolae estaba tratando de alivianar la situación a través del humor —nunca le habían gustado las ejecuciones—. pero sus palabras calaron hondo. Era un golpe devastador que el gobernador de Brasov deseara la muerte a Lada, ya que le había prometido ayuda, y eso le había dado un resquicio de esperanzas durante los últimos meses.

Ahora ya no le quedaba ninguna. Brasov era la última ciudad de Transilvania en la que había intentado hallar un aliado. Las familias nobles boyardas de Valaquia ni le habían respondido las cartas que ella había enviado. Transilvania, con sus ciudades fortificadas en las montañas situadas entre Valaquia y Hungría, dependía en gran medida de Valaquia, pero Lada se había dado cuenta de que la clase dirigente de sajones y húngaros no tomaba en serio a su gente, y a ella la consideraban inútil y despreciable.

Pero lo que era aún peor que perder la última posibilidad de contar con un aliado era que esto era lo máximo que estaban dispuestos a gastar por ella: un asesino desnutrido y torpe, que apenas había pasado la niñez.

Ese era todo el temor que ella despertaba y todo el respeto que inspiraba. (Página 22)

2.

—El terror se propaga más rápido que el fuego —al anochecer, Nicolae regresó de un recorrido para explorar el terreno—. Corren rumores de que has tomado Sibiu, que lideras cerca de diez mil soldados otomanos, y que eres la sierva elegida del diablo.

—¿Por qué siempre tengo que ser la sierva de un hombre? —se quejó Lada—. En todo caso, tendría que ser la compañera del diablo, y no su sierva.

Bogdan frunció el ceño y se santiguó. Continuaba aferrado a una versión bastarda de la religión en la que los habían criado. Su madre —la nodriza de Lada y de Radu— manejaba la cristiandad como si fuera un interruptor, ateniéndose únicamente a las historias que se ajustaban a sus necesidades del momento. Por lo general, las que afirmaban que los osos se devoraban a los niños que se portaban mal. Aunque Lada y Radu hubieran asistido a la iglesia con Bogdan y su madre, Lada recordaba poco de aquellas infinitas y sofocantes horas.

Bogdan debía haber mantenido su religión a lo largo de los años que había pasado con los otomanos. Los jenízaros se convertían al islam, y no había otras alternativas. Pero el resto de sus hombres habían abandonado el islam tan pronto como a los gorros jenízaros, y no lo habían reemplazado por nada más. Cualquiera fuera la fe que habían profesado en su infancia, había desaparecido por completo.

Lada se preguntaba cuánto le había costado a Bogdan aferrarse a la cristiandad pese a tanta oposición. Pero lo cierto era que él siempre había sido terco tanto en los rencores como en las lealtades. Ella estaba muy agradecida por esta última, ya que la lealtad de él hacia ella se había arraigado con profundidad desde la niñez en los bosques verdes y en las rocas grises de Valaquia, antes de que los otomanos se lo hubieran arrebatado.

De manera impulsiva, ella se inclinó hacia adelante y jaló de una de las ojeras de él, como lo hacía cuando eran chicos. Una sonrisa inesperada iluminó los rasgos rígidos del muchacho y, de inmediato, ella regresó al pasado junto a él, en el que atormentaban a Radu, asaltaban las cocinas y sellaban el vínculo entre ambos con la sangre de sus manos mugrientas. Bogdan era su niñez. Bogdan era Valaquia. Y, como lo había recuperado, podría también recuperar todo el resto de lo que había perdido. (Páginas 26-27)

3.

—¿Mi hermana ha muerto? —preguntó Radu.

Mehmed se puso tenso y se llevó una mano a la cintura, donde normalmente tenía el puñal. Luego, se relajó y dejó caer los hombros.

—No deberías estar aquí —expresó, sin volverse.

—Y tú no deberías haberte reunido con el príncipe Danesti de Valaquia sin haberme contado lo que pasó.

—Ella no está muerta —suspiró Mehmed, volviendo a frotarse la parte posterior del cuello.

Los ojos de Radu se cubrieron de inesperadas lágrimas, mientras lanzaba un suspiro de alivio porque Lada no había muerto y porque su acción inmediata no había sido la desilusión. Evidentemente, no era tan malvado como para envidiar la vida de su hermana, sino simplemente el afecto que Mehmed sentía por ella.

—¿Qué pasó? Pensé que le habías dado el trono.

—Lo hice, pero, aparentemente, Valaquia no estuvo de acuerdo conmigo.

—¿Y aun así apoyas a su rival?

Mehmed alzó las manos en un gesto de impotencia. Seguía de espaldas a Radu, quien ansiaba ver la expresión de su rostro. Pero no podía acortar la distancia entre ellos porque, después de tanto tiempo, no confiaba en que pudiera contenerse al estar cerca de él.

—¿Qué otra cosa puedo hacer? Sabes que necesito asegurar todas las fronteras. No puedo luchar en dos frentes. Si queremos conquistar Constantinopla, tenemos que mantener la paz con el resto de las naciones. Hungría representa una gran amenaza, con Hunyadi que me hostiga en todo momento. No puedo darme el lujo de perder territorio en Europa, y no puedo librar una batalla allí sin correr el riesgo de que se organice una cruzada. El principe Danesti aceptó todas mis condiciones.

Su explicación tenía mucho sentido y era muy sensata, pero, aun así… Mehmed no lo miraba a los ojos.

—¿Eso es todo o quieres mantener a Lada apartada del trono con la esperanza de que regrese una vez que fracase? —la frustración y la soledad que había sufrido Radu durante el año salió a la superficie con aquellas palabras acusadoras.

—¿Acaso te la imaginas aquí? —Mehmed lanzó una carcajada más oscura que la noche que presionaba contra el balcón—. ¿Has recibido noticias de ella? Radu, si ella me hubiera pedido ayuda, se la habría enviado. Hubiera librado una batalla con una sola palabra suya. Pero ella nos abandonó. Nos rechazó y ni en sueños la seguiría sin una invitación.

Una vez más, la explicación tenía sentido, pero a Radu no le parecía necesario que hubiera mantenido esa información en secreto.

—¿Cuánto tiempo hace que sabes que Lada no está en el trono?

—¿A quién le importa? —Mehmed desvió la pregunta con un sonido gutural.

—A mí, porque es mi hermana. ¿Por qué me ocultaste esta información sobre ella?

Finalmente, finalmente, Mehmed se volvió hacia él. Bajo la tenue luz de la lámpara, se le marchaban las facciones del rostro; la nariz y las mejillas estaban doradas, y los labios a la vista y, luego, en penumbras.

—Tal vez tenía miedo.

—¿De qué?

—De que, si te enterabas de que estaba en problemas, fueras en su ayuda.

—¿Qué piensas que podría hacer para ayudarla? —Radu se echó a reír, conmocionado.

—¿De veras me lo preguntas? —Mehmed inclinó la cabeza hacia un lado, y mitad del rostro quedó en las sombras, y la otra mitad, iluminada.

Incómodo, Radu bajó la vista. Ansiaba una respuesta, pero temía otra. ¿Y si Mehmed no podía hallar razones que no sonaran vacías?

—Siempre fui el mejor con el arco y la flecha —sonrió Radu con sarcasmo.

—Lada no necesita una flecha perfectamente dirigida, sino una sonrisa, palabras y modales perfectamente dirigidos.

—La puntería de ella en esos asuntos siempre ha sido defectuosa. —finalmente, Radu se atrevió a mirarlo a los ojos.

—Y tu puntería nunca falla. No subestimes lo que eres capaz de hacer solamente porque Lada no se destaca en eso. Ustedes dos son una pareja que se complementa muy bien —Mehmed apartó la vista de Radu y se quedó mirando un punto fijo en el espacio que los separaba—, O, al menos, lo eran.

—No me ocultes información —en ese preciso instante, Radu se dio cuenta de que Mehmed no lo estaba viendo a él, sino a la ausencia de su hermana.

—¿Qué? —Mehmed se volvió bruscamente hacia él.

Cuando mantienes algo en secreto, esa información se agranda y adquiere más peso. Ni bien me enteré de tu engaño, asumí lo peor y estuve a punto de poner en riesgo que se descubriera nuestra amistad simplemente para hablar contigo. De ahora en más, sé honesto conmigo —Radu hizo una pausa, consciente de que se había dirigido a Mehmed como a un amigo y no como al sultán. Tiempo atrás, no lo hubiese advertido, pero ahora… se imponía cierta distancia entre ellos. Radu se preguntaba si aquella aparente distancia se había transformado en algo más. Asustado por esa nueva situación entre ellos, añadió un amable por favor.

—¿Y tú siempre has sido sincero conmigo? el tono de voz de Mehmed tenía cierto matiz burlón que aterraba a Radu. ¿Acaso Mehmed le estaba preguntando lo que creía que le preguntaba?

—Eh… sabes que trabajo solo para ti, y…

—Lo sé —Mehmed disipó el terror de Radu al esbozar una leve sonrisa—. Y fui un estúpido al poner en duda tu lealtad a nuestra causa. Pero no puedes culparme por quererte, de forma egoísta, para mí solo. (Páginas 34-36)

4.

Ella reconocía que él era bueno en algo que ella no. Mehmed había estado en lo cierto. Lada lo necesitaba para asegurar su camino al poder. Por un breve y doloroso instante, él consideró la propuesta. Era su hermana y le había pedido nada. Ella había esperado que él se le uniera en un principio, no porque quisiera, sino porque pensaba que debería hacerlo.

Pero, ahora…

—¿Irás con ella?

Radu alzó la vista, sorprendido. El tono de voz de Mehmed eran tan bajo y carente de emoción como el que había utilizado antes, pero Radu conocía el semblante de su amigo mejor que nadie. Lo había analizado y venerado. Mehmed no podía ocultar el temor y la angustia que lo invadían.

Era un bálsamo para el alma, un alivio tan grande que Radu dejó escapar una carcajada temblorosa. Lada no era la única Dracul que le importaba a Mehmed.

—No, no, por supuesto que no.

Mehmed relajó los hombros y se evaporó la tensión que le dominaba el rostro. Volvió a poner una mano sobre el hombro de Radu y, después le quitó la carta.

Radu estaba feliz de encontrase allí con su amigo ya que, por más importante que fuera el hecho de ser valorado por su hermana, no pertenecía a su mundo. Lada quería que él alcanzara los objetivos de ella, pero, como de costumbre, no tenía en cuenta los sentimientos de su hermano, que había trabajado durante demasiado tiempo como para abandonar todo en pos de los sueños de ella, los que nunca habían sido los suyos.

A Lada le dolería la decisión de él y la sola idea de eso lo hacía sentir extrañamente poderoso. Detestaba que fuera así, pero no podía evitarlo. Lada lo quería, y Mehmed también lo quería. Elegiría a Mehmed, porque no tenía otra opción. (Páginas 70-71)

5.

—¿Cómo lograste llegar tan lejos desde un comienzo tan humilde?

—Siempre elegí el camino con mayor resistencia e hice las cosas que nadie estaba dispuesto a hacer. Asumí los riesgos que todos temían. Fui más inteligente, más decidido y más fuerte que el resto —alzó en el aire una mano temblorosa y rio débilmente—. Bueno, algunas cosas cambiaron. Pero siempre fui cruel y despiadado, el más cruel y despiadado de todos. Cuando empiezas desde abajo, tienes que luchar por cada espacio que ocupas en el mundo —le dio una palmada a Lada en la mejilla, con la mano demasiado caliente y delgada como un pergamino—. Aunque haya empezado de la nada, fui más afortunado que tú. Si hubieras sido varón, el mundo entero cambiaría ante tu presencia.

—No tengo ningún deseo de ser hombre —dijo Lada con el ceño fruncido, antes de estremecerse frente al recuerdo de las manos, la lengua y los labios de Mehmed acariciándole el cuerpo. Nunca se había sentido feliz con su condición de mujer salvo en aquel espacio falso y precioso. En ese momento, no se había sentido una extraña en su cuerpo. Quería recuperar aquella sensación.

—No, tiene razón —[…] entrecerró los ojos con aire pensativo—. Si hubieras sido varón, tal vez te habrías conformado con lo que el mundo te ofrecía. En ese aspecto es que somos tan parecidos. Al ver todo lo que no nos pertenecía, sentimos hambre. No pierdas esas ansias. Siempre tendrás que luchar por todo, incluso cuando ya lo tengas, deberás continuar luchando por mantenerlo. Tendrás que ser más despiadada, más inflexible y más todo. Cualquier debilidad podrá revertir todo lo que has alcanzado. Cualquier grieta que vean en ti, la usarán en tu contra como evidencia de que una mujer no es capaz de hacer lo que tú haces.

[…] hablaba con conocimiento de causa. Los méritos, los logros y la fortaleza de ella jamás hablarían por sí mismos. Tendría que abrirse paso en el mundo, cuesta arriba, por el resto de su vida.

—Haré que estés orgulloso de mí —al esbozar una sonrisa, ella dejó al descubierto sus diminutos dientes—. No habrá nadie más cruel y despiadado que yo. Y jamás dejaré de luchar. (Páginas 253-257)

librosde2

  1. Reclama el trono.
  2. Renace de las sombras
  3. Bright we Burn (inglés)

 

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Nacida en Utah, Estados Unidos. Kiersten White, actualmente, vive en San Diego, California con su esposo e hijos. Le apasiona todo lo paranormal.

Conocida por escribir historias de romance paranormal, ha tenido gran éxito con sus libros entre los jóvenes. Paranormal (Paranormalcy, 2010) es su primera novela y ha sido gran éxito de ventas en Estados Unidos. Le siguió Sobrenatural (Supernaturally, 2011), las dos únicas, de momento, traducidas al español.

Como dato curioso, el tercer libro sale a la venta este 10 de julio (¡dos días!) en inglés, tengo la esperanza que, a finales de este año o principios del 2019, salga el tercer libro traducido al español.

calific

cinco libros

 

 

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