Resaña: Warcross (2017) de Marie Lu

En esta ocasión, traigo la reseña un poco antes, porque no voy a tener tiempo más tarde y menos mañana, voy a estar cumpliendo años y estaré festejando. Disfruten de este fin de semana.

¡Comenzamos!

ficha6

WarcrossAutor: Marie Lu
Editorial: Vergara & Ribas Editoras
Páginas: 518
Género: Juvenil, Ciencia ficción
ISBN: 978-987-747-342-1
Encuadernación: Tapa blanda
Saga:
Precio: $298.00

SInopsis2

Para ellos, Warcross es mucho más que un juego, es un modo de vida.

La obsesión comenzó hace unos años y ahora los seguidores de Warcross están dispersos por todo el mundo, algunos ansiosos por escapar de la realidad y otros, esperando hacer algún negocio. Emika Chen, una joven hacker, trabaja como cazarrecompensas persiguiendo a los jugadores de Warcross que hacen apuestas ilegales. Pero el mundo de los cazadores es muy competitivo y sobrevivir en él se convierte en una verdadera hazaña. Emika necesita dinero y se arriesga a ingresar ilegalmente al juego inaugural del Campeonato Internacional de Warcross… y, por una falla técnica, termina metiéndose dentro de la acción y convirtiéndose en furor de la noche a la mañana.

Convencida de que la arrestarán, Emika no puede creerlo cuando recibe una llamada de Hideo Tanaka, el creador del juego, con una oferta irresistible: necesita un espía dentro del torneo para desentrañar un problema de seguridad y quiere que ella se encargue. Rápidamente, la envían a Tokio, donde se ve sumergida dentro de un mundo de fama y dinero. Pronto su investigación se vuelve cada vez más oscura y se da cuenta de que la persona que está violando la seguridad del juego puede traerle consecuencias terribles al imperio de Warcross.

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Si eres un friki de los videojuegos, te gusto la película o el libro de Ready Player One, este libro puede que te guste porque parte de la trama es que un juego fue creado, es tan importante que se ha convertido en algo indispensable del día a día en la humanidad, pero con ello también viene lo complicado.

Es la primera vez que leo algo de Marie Lu, y es algo que me gustó, tal vez me anime a leer algo más de ella, claro, si es que los consigo en México…

Es del género fantasía, ciencia ficción y futurista. Narrado en primera persona y eso me choca, es lo único que hace NO considere perfecto el libro y lo que me genera un poco de conflicto interno; porque chance si estuviera narrado en tercera persona ciertos personajes serían más complejos y cautivantes.

Warcross es un juego virtual, de hecho, es más que un juego, pues en Warcross puedes tener citas de negocios para cerrar tratos millonarios, jugar ese juego y volverte famoso en la vida real y sí, ganar millones, pero también esta lo malo: apostar dinero, traficar, vender sexo, contratar asesinos… así que sí, Warcross es algo necesario para la vida común y corriente. Claro, que esta una pequeña minoría de gente que no le gusta Warcross y quieren que el juego desaparezca.

Pero ¿porque es atrayente el juego? imagínense estar en su cuarto, y te pones esos lentes especiales, esos lentes que te conectan a Wracross. En el momento que lo haces tu cuarto cambia, no es que desaparezca. No, tu cuarto está ahí con algo extra: un dragón virtual como mascota en una esquina, en el otro extremo tienes una isla flotante en miniatura; puedes tener ropa cool y todo lo que hagas te genera puntos. Ahora, estando dentro de tu cuarto puedes viajar a un mundo donde haya inmensas islas flotantes, mundos de fantasía donde elfos, dragones, hadas existen, virtualmente hablando. En tu propio cuarto puedes conectarte para jugar un juego popular, seguir acumulando puntos que te beneficia, mejorar en ese juego y jugar de forma profesional: serás famoso y rico en la vida real ¿genial, no?

O puedes estar en un submarino, conectarte a Warcross y con un pequeño movimiento, seleccionar una opción en la pantalla que ves en tus lentes, y de pronto, las paredes del submarino desaparecen y puedes ver el océano, sentir que estás ahí, pero sin mojarte, sin paredes y ver tiburones pasar por ahí. Ahora ¿y si estas en un avión a mil metros de altura? y con Warcross las paredes se desvanecen y ves tierra bajo tus pies, atraviesas nubes y las luces de la ciudad se ven como pequeños puntitos de colores…

Y eso es poco, imaginen una ciudad como Tokio, moderna de por sí, pero ahora es un Tokio virtual superpuesto al Tokio real, ambos iguales pero diferentes. Las descripciones de todo eso es asombroso, eso sí, algunas veces difícil de entender.

Marie Lu es una experta en juegos, las reglas, vestimentas, escenarios para el juego, los fans y todo lo demás es muy bien creado. Los inicios de este juego, los prototipos anteriores y el nuevo prototipo es impresionante, la descripción de la ciudad de Tokio y Nueva York es asombrosa, porque la autora se documentó antes sobre esto. Los personajes son tan complejos, pero, y ahí está el ‘pero’, no son tan desarrollados como uno quisiera porque está narrado en primera persona.

¿De qué trata? Emika es huérfana, su padre murió y la dejo con un montón de deudas y su madre los abandono para irse con otro hombre rico. Tuvo que madurar a temprana edad y tuvo que buscarse el pan de cada día por ella misma. Su único momento de paz era Warcross porque conectarse a un mundo virtual la hacía olvidarse un poco de sus problemas, ahí, tiene un alias y se ve como quiere. Es fan y admiradora del creador de Warcross: Hideo Tanaka, una persona que nunca creyó conocer, pero todo eso cambia cuando, haciendo uso de sus habilidades como hacker, intenta robar algo en un juego importante visto por millones de personas; el resultado es: adiós a su vida anónima. Por ciertas circunstancias, ella viaja a Tokio y acepta para trabajar con Hideo Tanaka, y de la admiración al amor hay poca diferencia, al menos para ella.

Hideo en un inicio es un personaje misterioso y frío, pero conforme Emika lo conoce, tú como lector lo conoces, el problema radica que en que: nada es lo que parece, o al menos así lo siente Emika y ahí radica el problema. Si Emika ve como malo o bueno a Hideo, tú como lector también, pero a lo mejor Hideo no es malo ni bueno, tal vez utilice un método erróneo en querer lograr un objetivo, pero eso no lo hace malo o bueno, lo hace un personaje complejo.

Lo que tampoco me gustó es que pasa lo mismo con el resto de los personajes, sabemos muy poco de ellos pues Emika en un punto está perdida o, sólo tiene en la mira lograr un objetivo y todo lo demás, pasa a segundo plano. El segundo libro o será una joya o va a ser una reverenda decepción sólo por esto, en serio, me voy a enojar si no veo ese desarrollo con Hideo y otros personajes…

¿Me gustó? Sí, no lo considero perfecto, pero sí muy bueno.

¿Lo recomiendo? Claro que sí, va a ver una continuación, sólo un libro más.

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1.

Actualmente, la policía está tan ocupada con el constante aumento del delito en las calles que no tiene tiempo para perseguir a los que cometen delitos menores… Como Martin Hamer, por ejemplo, buscado por apostar en Warcross, robar dinero y, supuestamente, vender drogas para financiar sus apuestas. De modo que, una vez por semana, la poli envía un mensaje como este, con la promesa de pagarle a cualquiera que atrape al delincuente en cuestión.

Ahí entro yo. Soy una cazadora de recompensas, una de tantas en Manhattan, y estoy luchando por capturar a Martin Hamer antes de que otro cazador lo haga.

Quienquiera que haya pasado por momentos difíciles comprenderá el casi constante torrente de números que fluyen por mi mente. La renta mensual en el peor apartamento de Nueva York: $1.150. La comida de un mes: $180. Electricidad e Internet: $150. Cajas de espaguetis, ramen y carne enlatada Spam en la alacena: 4. Y así sucesivamente. Además de todo eso, debo $3.450 de alquiler impago y tengo $6.000 de deuda en la tarjeta de crédito.

La cantidad de dólares que queda en mi cuenta bancaria: $13.

No son las preocupaciones normales de una chica de mi edad. Yo debería estar enloquecida con exámenes, entregando trabajos y despertando temprano.

Pero mi adolescencia no ha sido precisamente normal. (p.11-12)

2.

—¿Recuerdan cómo era el mundo justo antes de los teléfonos inteligentes? —preguntaba el conductor?—. ¿Cuándo vacilábamos en el umbral de un cambio sideral, cuando la tecnología ya casi había llegado y solo hizo falta que apareciera un dispositivo revolucionario para que nos lanzara más allá de los límites conocidos? Bueno, el año pasado, un niño de trece años llamado Hideo Tanaka nos llevó todavía más allá, empujó otra vez los límites.

Inventó unos delgados lentes inalámbricos, con brazos metálicos y auriculares retráctiles. Pero no se confundan. No se parecen en nada a las gafas que hemos visto antes, las que parecían ladrillos gigantescos sujetos a tu rostro. No, estos lentes ultra delgados se llaman NeuroLink, y son tan fáciles de llevar como cualquier par de gafas comunes. Tenemos los lentes más nuevos aquí en el estudio —hizo una pausa para colocárselos—, y les aseguramos que es lo más sensacional que hemos usado.

NeuroLink. Los había oído nombrar antes en las noticias, pero ahora presté atención mientras el programa de radio explicaba qué eran.

Durante mucho tiempo, para poder crear un ambiente realista en la realidad virtual, había que reproducir un mundo lo más detallado posible. Eso requería mucho dinero y esfuerzo. Pero por más que mejoraran los efectos, aun así, podías notar —si observabas atentamente— que no era real. En el costo humano, hay miles de pequeños movimientos por segundo, miles de temblores diferentes en la hoja de un árbol, millones de cosas diminutas que posee el mundo real, que no tiene el mundo virtual. Tu mente lo sabe de manera inconsciente, de modo que algo le parecerá raro, aun cuando no pueda determinar bien qué.

De modo que a Hideo Tanaka se le ocurrió una solución más fácil. Para poder crear un mundo real perfecto, no era necesario dibujar la escena más detallada y realista posible en 3D.

Solo había que hacerle creer a la audiencia que era real.

¿Y adivinen qué podía hacer eso de la mejor manera? Nuestro propio cerebro.

Cuando sueñas, por más loco que sea el sueño, crees que es real. Como si tuviera sonido envolvente, alta definición, efectos especiales de 360°. Y nada de eso lo estás viendo realmente. Tu cerebro crea una realidad completa para ti, sin nada de tecnología.

Así que Hideo creó la mejor interfaz de computadora del cerebro construida hasta el momento. Un par de lentes ultra modernos: los NeuroLink.

Al usarlos, le ayudaban a tu cerebro a representar mundos virtuales que lucían y sonaban de manera idéntica a la realidad. Imaginen recorrer ese mundo, interactuando, jugando, hablando. Imagen deambular por la ciudad de París más virtual y realista que nunca, o descansar en una simulación total de las playas de Hawaii. Imaginen volar a través de un mundo de fantasía de dragones y elfos. Cualquier cosa.

Presionando un botoncito que se encuentra en el costado, las gafas también podían ir y venir, como los lentes polarizados, entre el mundo virtual y el real. Y cuando mirabas el mundo real a través de ellos, podías ver cosas virtuales flotando encima de objetos y lugares de la vida real. Dragones volando sobre tu calle. Los nombres de tiendas, restaurantes y personas.

Para demostrar lo geniales que eran los lentes, Hideo había diseñado un videojuego que venía con las gafas. Ese juego se llamaba Warcross.

Warcross era bastante sencillo: dos equipos combarían uno contra otro, y cada uno trataba de quitarle el Emblema (una gema brillante) al equipo contrario, sin perder el propio. Lo que lo volvía espectacular eran los mundos virtuales en donde se llevaban a cabo las batallas, tan realistas que colocarte los lentes era como introducirte directamente en esos universos.

Mientras el programa continuaba, me enteré de que Hideo, nacido en Londres y criado en Tokio, había aprendido por sí mismo a codificar cuando tenía once años. Mi edad. No mucho después, construyó sus primeros lentes NeuroLink en el taller de reparación de computadoras de su padre, con el aporte de su madre, una neurocientífica. Sus padres le proveyeron los fondos para realizar una serie de mil lentes, y él comenzó a enviárselos a la gente. De la noche a la mañana, mil envíos se convirtieron en cien mil. Luego en un millón, diez millones, cien millones. Los inversores le hacían ofrecimientos increíbles y volaron las demandas sobre las patentes. Muchas personas criticaron la forma en la que el estímulo del NeuroLink cambiaría la vida diaria, los viajes, la medicina, el ejército, la educación. Link up fue el nombre de una exitosa canción pop de Frankie Dena, el gran hit del verano pasado.

Y todos —todos— jugaban Warcross. Algunos lo hacían intensamente, formando equipos y batallando durante horas. Otros jugaban descansando y disfrutando en una playa o en un safari virtual. Y otros también lo hacían al llevar los lentes mientras caminaban por el mundo real, mostrando con orgullo sus mascotas de tigres virtuales o poblando las calles con sus celebridades preferidas.

Cualquiera fuera la forma en que jugaran, se convirtió en un estilo de vida. (p.49-53)

3.

Un hormigueo atraviesa mi cuerpo. Me paralizo. De hecho, dentro del juego, todos parecen paralizarse.

Luego, noto que Asher me está mirando fijamente. Como si pudiera verme.

Parpadeo. Es imposible. Yo estoy en el público. Pero Jena también me está mirando, los ojos muy abiertos. Después, me doy cuenta de que el poder de Muerte súbita está oficialmente en mi cuenta. Lo veo en el inventario, en el borde de mi vista.

Lo hice. Funcionó.

Pero, de alguna manera, capturar exitosamente el poder me hizo ingresar en el torneo, a través de una falla técnica.

El silbato de un árbitro reverbera a nuestro alrededor. Los gritos de la audiencia se transforman en susurros de conmoción. Me quedo donde estoy, repentinamente insegura de qué hacer. Tipeo frenéticamente otra orden, tratando de volver a ser parte del público. Pero es inútil.

Todos —los jugadores, los comentaristas, los millones de personas de la audiencia— pueden verme.

—¿Quién rayos eres tú? —me pregunta Asher.

Me quedo mirándolo, sintiéndome una tonta.

Un rayo de luz roja envuelve la escena, y la voz omnisciente resuena a nuestro alrededor.

—Descanso —anuncia—. Hubo una falla en el sistema.

De pronto, mi pantalla se queda oscura. Me arrancan del juego y regreso a la habitación donde empecé, frente a un paisaje virtual de Tokio. Las puertas de la habitación ya no están; el poder de Muerte súbita continúa brillando en mi inventario.

Sin embargo, cuando quiero tomarlo, se desvanece. Lo borraron de mi lista.

Me arranco las gafas, me reclino en el sillón y le doy una mirada intensa al apartamento. Mis ojos se posan en Keira, que se halla sentada frente a mí. Ella también se quitó las gafas y me observa con la misma expresión horrorizada que había visto en el rostro de Jena.

—Em —susurra—. ¿Qué hiciste?

—Y-yo —tartamudeo, y luego me detengo. Algo relacionado con el acceso a la cuenta de Jena había borrado mi anonimato. Quedé expuesta. Bajo la vista hacia la mesa, mi corazón golpea con fuerza.

Keira se inclina delante.

—Pude verte en el juego —dice—. Em… Asher te habló. Él podía verte. Todos podían verte. Vieron tu nombre, tu rostro y todo —alza las manos con asombro—. ¡Produjiste una falla técnica en el juego! (p.72-73)

4.

—No puede ser que estén pagas —me escucho decir—. Es mucho dinero.

—Le aseguro que fue muy sencillo. ¿Señorita Chen?

—Si. Lo siento… Sí, sigo aquí.

—Genial. Hay un auto esperando afuera del apartamento, listo para llevarla al aeropuerto John F. Kennedy. Empaque lo que quiera. El auto la espera hasta que esté lista.

—¿Un auto? Pero… un momento… ¿cuándo es el vuelo? ¿Qué aerolínea? ¿Cuánto tiempo tengo para…?

—Es mi jet privado —responde despreocupado—. Despegará cuando usted esté dentro.

Su jet privado.

—Espere, pero… todas mis cosas. ¿Cuánto tiempo estaré allí? —mis ojos regresan a Keira. Se la ve pálida: todavía está procesando la idea de que nuestras deudas se esfumaron en un abrir y cerrar de ojos.

—Si quiere que se embalen algunas de sus pertenencias y se despachen a Tokio con usted —contesta—, no tiene más que decirlo y se hará hoy mismo. Mientras tanto, tendrá aquí todo lo que necesite.

—Espere —comienzo a sacudir la cabeza. ¿Enviar a Tokio mis pertenencias? ¿Cuánto tiempo quiere que me quede allí? Frunzo el entrecejo—. Lo que necesito es un minuto para pensar. No entiendo —finalmente, mis emociones salen disparando hacia afuera, un torrente de pensamientos queda liberado—. ¿De qué se trata todo esto? El auto, mis deudas, el avión… ¿Tokio? —balbuceo—. Ayer alteré el juego más importante del año. Alguien debería estar enojado conmigo. Usted debería estarlo. ¿Para qué voy a ir a Tokio? —respiro profundamente—. ¿Qué quiere usted de mí?

Se hace una pausa en el otro extremo de la línea. De repente, me doy cuenta de que estoy hablándole de manera contundente y grosera a una de las personas más poderosas del mundo… A mi ídolo, alguien a quien he observado y seguido, alguien que ha sido una obsesión para mí durante años, alguien que había cambiado mi vida. Frente a mí, Keira observa el teléfono con atención, como si pudiera ver la expresión de Hideo. Trago saliva en el silencio, repentinamente asustada.

—Tengo un trabajo para ofrecerle —responde Hideo—. ¿Le agradaría saber más? (p.86-88)

5.

¿Cambiarán estos paneles de vidrio como las ventanillas del automóvil que me trajo al aeropuerto? Estoy a punto de preguntarle al asistente que se acerca a mí, pero mis palabras se interrumpen cuando él me alcanza un par de gafas. Las reconozco de inmediato como la generación actual de gafas Warcross, que se venden en las tiendas: mucho más poderosas que las viejas gafas rentadas que estuve usando hasta ahora.

—Para que te diviertas —me dice con una sonrisa—. Y para que tu experiencia de vuelo sea completa.

—Gracias —giro las gafas en mis manos, admirando el sólido metal dorado de las patillas. Mis dedos se detienen sobre el elegante logo que dice: Alexander McQueen para Henka Games. Esta es la versión de lujo y de edición limitada. Papá se habría quedado sin habla ante semejante maravilla.

Estoy por calzármelos, cuando el avión comienza a avanzar. Mis ojos se dirigen a los paneles de vidrio de los costados y de la parte de arriba de la aeronave. Puedo ver el concreto directamente a través de ellos, y hasta puedo distinguir el tren de aterrizaje delantero. Si observo con atención, parece como si los asientos estuvieran flotando arriba del suelo, sin nada que nos separe del aire exterior. El piso se desliza cada vez más rápido. Instintivamente, me aferro al asiento. Arriba de mí, está el cielo azul diáfano. El cerebro me dice que nos lanzaremos a una muerte segura.

Luego, el avión abandona la pista y mi cuerpo se aprieta levemente en el asiento. A través de los paneles de vidrio, desaparece el piso que se encuentra debajo de nosotros y, de pronto, estamos en el aire. Contengo la respiración. Despegar en un avión normal es una experiencia en sí misma, pero solo llegas a ver lo que está sucediendo a través de un diminuto ojo de buey. Esto, en cambio, es como si realmente estuviéramos sentados dentro de nada.

No me dos cuentas de la fuerza con la que estoy aferrando el asiento hasta que el asistente me da un golpecito en el hombro. Levanto la vista y me encuentro con su sonrisa relajada.

—No hay de qué preocuparse, señorita —dice el hombre por encima del zumbido de los motores—, este es uno de los aviones más modernos del mundo. Es supersónico. Desde aquí, volaremos a Tokio en menos de diez horas —señala el apoyabrazos con la cabeza y, cuando siga su mirada, noto que mis nudillos están completamente blancos. Respiro lentamente y aflojo los dedos. (p.98-99)

6.

Está sentado en un elegante sillón gris, justo al lado de la mesa de reunión, los codos en las rodillas. Las otras tres personas dirigen su atención hacia él de manera inconsciente, esperando claramente que diga la última palabra. está vestido con una camisa blanca, perfectamente hecha a medida, remangada hasta los codos, y con dos de los botones superiores desabrochados de manera informal, pantalones oscuros y entallados y zapatos Oxfrod de color escarlata. Lo único que lleva relacionado con los juegos es un par de simples gemelos de plata, que brillan con la luz del sol, con la forma del logo de Warcross. Tiene ojos muy oscuros y pestañas largas. Su cabello es grueso y negro, a excepción de un curioso mechón fino y plateado de un lado.

Hideo Tanaka en persona.

Después de años de admirarlo de lejos, no estoy segura de lo que esperaba. De alguna manera, me sorprende verlo sin un monitor o la portada de una revista obstruyendo la vista, como si lo viera nítidamente por primera vez.

Alza la mirada hacia mí.

—Señorita Chen —dice, levantándose del sillón con un movimiento elegante. Luego se aproxima hacia mí, inclina la cabeza una vez y estira la mano. Es alto, sus gestos son sencillos y relajados, y tiene expresión seria. Su única imperfección son los nudillos: magullados, con recientes cicatrices, como si hubiera estado en una pelea; sorprendentes en unas manos que, de otra manera, serían elegantes. Me doy cuenta de que estoy observando con mucha curiosidad y consigo detenerme justo a tiempo para extenderle la mano. Mis movimientos parecen los de un buey torpe y pesado. A pesar de que mi vestimenta no es tan diferente de la de los demás, me siento sucia y vestida inapropiadamente en comparación con su impecable estilo.

—Hola, señor Tanaka —exclamo, sin saber qué más decir.

—Llámame Hideo, por favor —señala con ese suave y sutil acento británico que lo caracteriza. Cierra la mano alrededor de la mía, la estrecha una vez y luego mira a los demás. (p.128-130)

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Tengo entendido, que serán una bilogía

  1. Warcross
  2. Wild Card

Este último libro saldrá a la venta este 18 de Septiembre del 2018 en inglés. Hace poco han revelado la portada, que es la siguiente:

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Marie Lu es la autora de la saga Los jóvenes de la élite, best seller #1 de The New York Times, así como de la trilogía Legend, un gran éxito de ventas.

Se graduó en la Universidad del Sur de California y comenzó a trabajar como artista en la industria de los videojuegos. Actualmente, es una escritora full time, que dedica su tiempo libre a leer, dibujar, jugar videogames y a quedarse atascada en el tránsito.

Vive en Los Ángeles, California, con un esposo, un chihuahua de raza mixta y dos corgi galés de Pembroke.

calific

cuatro libros

 

 

noolvides

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